Soy una extraña cucaracha que escribe desde su guarida. Escribe esas historias que se le ocurren mientras sueña despierta, las que le gustaría que ocurrieran y las que jamás querría que se cumpliesen. Y, en este puerto de ese enorme océano que es Internet, escribe esas cosas que le pasan por la cabeza.
¡Muy buenas! Vengo con esta entradita porque me parece un crimen no comentar en este blog un tema que es tan importante para mí. ¿Qué fue de aquella novela corta que se suponía que iba a publicar vía Amazon? Pues, finalmente, todo salió perfectamente: el libro salió a la venta a primeros de octubre y ahora mismo ya se puede comprar tanto en formato físico como electrónico.
Y todo está yendo genial; no me puedo quejar en absoluto. Estoy vendiendo un buen puñado de ejemplares (casi todos en formato papel, ¡y eso que el ebook se vende a menos de 1€!), cuento con un grupo de personas que se están volcando en ayudarme (y que siempre tendrán mi corazoncito, ellos lo saben ^^), he podido colocar la novela en algunas librerías (mención especial a Sensei Comics, que me está prestando una ayuda que no había imaginado que obtendría), algunos blogs literarios han accedido muy amablemente a ayudarme con la promoción...
¡Y hasta he podido organizar varios eventos! Hace poco estuve en el VIII Encuentro de Literatura Fantástica de Dos Hermanas vendiendo mis libros por allí (no como ponente, sólo vendiendo mis libros), y antes de que termine el año tengo pendientes dos presentaciones.
La primera presentación será este mismo viernes 8 de noviembre en Sevilla (¡avisados quedáis, amigos sevillanos!). Aquí os dejo el cartel: será a las 19:00 en la librería Sensei Comics, que se encuentra en la calle Farmacéutico Murillo Herrera nº 8. Seguro que pasaremos un buen rato: prometo no ser plasta y no enrollarme como una persiana hablando. Además, a los asistentes se les servirán tapitas de jamón serrano cinco jotas.
Nota del autor: la última frase del párrafo anterior podría no ser verdad.
Además, en diciembre haré una segunda presentación en Aracena, mi pueblo. He barajado varios lugares y al final me he decantado por uno que me encanta. Ya daré más detalles cuando confirme fecha.
¿Qué más, qué mas? Bueno, tengo que mencionar también que hay un concurso activo para aquellos que quieran conseguir un ejemplar de Ontromus firmado y un marcapáginas del libro. Se trata de un sorteo organizado en la página de Facebook de la novela: lo único que hay que hacer es hacerte seguidor de la página y compartir en tu muro la imagen del concurso (aquí está la imagen original que hay que compartir). Os dejo la entrada del blog de Ontromusdonde se explica todo mejor.
En fin: la novela ya cuenta con un pequeño apartado en este mismo blog donde pongo enlaces a todas sus páginas (sí: he hecho una web oficial, un blog, una página en Facebook y un perfin en Twitter. Información, lo que es información, la va a haber de todas las formas y colores xD). Además, también pongo la sinopsis y los datos más importantes del libro.
¿Y qué más puedo decir? El apartado informativo ya está cubierto, creo. El apartado sentimental nunca deja de estarlo. Para mí, que tanto me gusta juguetear con las palabras y sacarles todo su jugo, resulta imposible encontrar una forma suficiente de expresar lo mucho que me gusta todo esto. Porque, simple y llanamente, me encanta: me encantó escribir la historia de Ontromus, vibrar y temblar con ella; me encantó ver los avances de la edición y darle mil vueltas para pulir todas sus imperfecciones; me encanta poder ver mi libro terminado y encuadernado, poder acariciar la portada, abrirla, bucear por sus páginas y explorar su contenido con otros ojos, con los ojos de un lector y no de un autor. Me encanta dedicarle tiempo a la promoción y ver cómo, poco a poco, va dando su fruto. Adoro organizar concursos, eventos y encontrar una respuesta positiva al otro lado. Y, muy muy importante, me chifla cuando alguien me sorprende contándome que se ha leído mi novela y me cuenta su experiencia con detalle, como contando un viaje, explicando lo que le ha gustado y lo que no. Encontrar un interés sincero acerca de Ontromus en otras personas es lo más gratificante del mundo.
Bueno, gente: me marcho ya. Tengo que preparar la presentación de este viernes. Tengo un presentimiento muy bueno y me siento como una vieja tortuga: avanzando muy lentamente, pero a buen paso y sin parar. ¿Os he dicho alguna vez que me encantan las tortugas?
Un pequeño microrrelato para el taller organizado por Be Literature. He cumplido la condición de no sobrepasar las 200 palabras, aunque he tenido que dar tijeretazos para ello; a pesar de esto, espero que os guste este primer intento en el taller.
Inspiraciones de esta quincena:
Canción.
Imagen.
EL NOMBRE MARCHITO
Tu nombre resuena en los altavoces y el pabellón entero parece derrumbarse entre aplausos. Pero tú te dejas atravesar por el estruendo y sólo puedes recordar el sonido de tu nombre pronunciado por otros labios distintos.
El eco de su voz retumba en el nudo de tu garganta, en el escozor de tus ojos enmascarados con vetas de colores mate, en el paladar y en la lengua con la que mil veces saboreaste todo su cuerpo. Él te descubrió cuando el estrellato sólo era un espejismo; pronunció tu nombre e hizo que el mundo entero lo aprendiera.
Ese recuerdo se entremezcla con la visión de sus labios fundidos con los besos carmesí de esa chica que ahora está en boca de todos. Su nuevo hallazgo, la nueva revelación: sus canciones no tardarán en suplantar las tuyas como para él ya lo hizo su cuerpo, su música… su nombre.
Pero esta noche aún te pertenece. Aún podrás reinar por un tiempo, efímero como un romance, antes de que la nueva princesa usurpe tu trono.
Y ahora sonríe y sube a ese escenario. Di unas conmovedoras palabras. Brilla, radiante, como tú sabes hacerlo.
Esta noche, a solas, tus lágrimas brillarán por ti.
Hace ya bastantes meses que surgió la noticia que puso al grupo Mensajeros de Oz en boca de todos. Yo misma le dediqué una entrada cuando este proyecto daba sus primeros pasos, pues la idea que se nos proponía nos encantó a todos: ¿qué puede haber más bonito que unir fuerzas para hacer un libro de cuentos e ilustraciones con el propósito de ayudar con los beneficios a la fundación Luis Olivares? Reunir a cuentistas e ilustradores para que trabajen juntos y hagan lo que mejor saben hacer y con ello ayudar a esos niños que tanto lo necesitan es una iniciativa tan maravillosa que sólo podía dar lugar a un libro lleno de maravillas.
Y es que, después de meses de trabajo por parte de la organización del proyecto y muuuchas, muuuchas ganas de tenerlo en las manos, ¡Cuentos de Ciudad Esmeralda por fin ha salido a la venta! Basta con ver la portada para hacerse a la idea de la calidad que ha alcanzado esta mágica recopilación de aventuras, personajes variopintos e historias inolvidables. Un total de 35 cuentos y 36 ilustraciones, todos ellos distintos y únicos.
Solamente con ver las ilustraciones a una ya se le cae la baba. He tenido el privilegio de poder echar un vistazo al colectivo de cuentos y os puedo asegurar que no defraudará a nadie, ya seais niños (¡al fin y al cabo esta idea va dedicada a vosotros! :D ) o incluso personas adultas: todos sabemos que, en el fondo, seguimos guardando un niño en nuestro interior que clama por sumergirse en un universo mágico como el que componen estos Cuentos de Ciudad Esmeralda.
Sólo puedo decir que me ha encantado poder aportar mi granito de arena en este proyecto. Para mí ha sido un privilegio poder constar entre los autores participantes. Y, por supuesto, en el caso de que esto vaya más lejos (intentaremos que llegue muy, muy lejos, ¡hasta la luna y más allá!) y se hagan más ediciones de esta antología, me encantaría seguir participando.
Así que, ¿a qué esperáis para haceros con el libro? ;)
Además, si te gusta la iniciativa y quisieras colaborar de alguna otra forma, puedes ayudar a difundir la venta del libro por facebook, twitter (para ello estamos usando el hashtag #CuentosDeCiudadEsmeralda: ¡intentemos hacerlo TT!), en vuestros blogs... ¡cualquier ayuda es poca!
Por mi parte no queda gran cosa que añadir. Sólo desear un gran futuro tanto al libro como a la fundación Luis Olivares... y, por supuesto, espero que aquellos que os decidáis por haceros con el libro disfrutéis mucho con la lectura ^^
Como hoy, después de mucho tiempo, vuelvo a sentirme con
ánimos bloggeros, reaparezco por aquí. Simplemente, tengo ganas de darle algo
de vidilla a esto, que está muy apagado.
Como podéis ver, a la derecha ha aparecido una nueva imagen,
así como en tonos oscuros y rojizos. Pues sí, he tenido un verano bastante
ajetreado con la edición de mi libro (y con otros asuntos de distinta índole) y
por fin está a punto de dar su fruto. ¡De hecho, muy posiblemente la semana que
viene haya más noticias! De cualquier forma, si pincháis en la portada de la
derecha accederéis al blog de Ontromus, donde iré subiendo las noticias más
importantes relacionadas con el libro. No quiero convertir este blog, que es
algo más personal, en un blog de promoción de la novela, así que el que esté
interesado en ella sólo tiene que afiliarse a ese nuevo blog.
Bueno, ¿Qué tal vuestros veranos? Yo no me puedo quejar:
estoy muy feliz con cómo están yendo las cosas. Hace unos meses al fin me
gradué, por lo que ya se me puede llamar “biotecnóloga” (aunque eso habría que
hablarlo), y este curso voy a hacer un máster. Aún no me hago a la idea de que
tengo una carrera. Os juro que en mi mente yo sigo teniendo 15 años, me acaban
de quitar los braquets, todavía uso fotolog y me estoy planteando qué
bachillerato escoger. Ah, y soy crepusculera a muerte…
…Todos tenemos un pasado oscuro. Pasemos página.
En resumen, que mi verano ha sido muy ajetreado, pero a su
vez bastante relajante. Por fin he podido sentarme a leer un libro tras otro,
incluso a releer alguno que me gustó en su día. ¡Cuánto tiempo hacía que no
leía tan seguido! Y, sinceramente, ha sido un buen verano en ese sentido:
normalmente, de todas las novelas que leo en un periodo de tiempo de duración X, sólo la mitad suelen
gustarme lo suficiente como para sentir que debo recomendar ese libro. No sé
qué me pasa, pero muchas veces me cuesta atinar con los libros que decido leer.
Pero este verano, llámalo suerte o intuición, he conseguido dar con un puñado
de buenos libros. ¡Y aún sigo!
Así que hoy voy a dedicarme a hacer una ronda de “mini-reseñas
exprés” de algunos de los libros que he estado leyendo. No voy a pararme
demasiado en ninguno de ellos, sino sólo a ofrecer una impresión rápida de lo
que me han parecido. ¡Allá vamos!
Vampiro: Toreador (Wieck Stewart)
Es el primer libro de la saga de libros de clan del universo
Vampiro. No sé si conocéis el juego de rol Vampiro: la mascarada que se basa en
dicho universo. Para quien no lo conozca, los vampiros de este juego se dividen
en varios clanes (13, si no me equivoco) que se distinguen entre sí por
determinadas características muy marcadas en los vampiros que los componen, y
que son comunes entre los miembros de su mismo clan. Las novelas de clan (una
novela por cada uno de ellos) caracterizan muy bien a cada uno de dichos
grupos. Este libro, como bien incida su título, se centra en el clan Toreador,
los grandes amantes de las artes.
Me ha parecido una novela agradable de leer, aunque con una
traducción un poco desastrosa. Pero, si nos centramos en la historia en sí,
creo que su punto fuerte es la manera de definir las relaciones entre los
personajes pertenecientes a unos y otros clanes. Hay mucho politiqueo de por
medio, y en este inicio de la saga se sirven de estas “tramas sociales” entre
clanes para aprovechar los estereotipos de los mismos y dar pie a un conjunto
bastante decente. Al principio puede hacerse algo lenta, y ni los personajes ni
la historia en sí son una maravilla, pero la segunda mitad consigue enganchar y
aportar escenas bastante buenas.
Sin noticias de Gurb (Eduardo Mendoza)
Ésta ha sido mi gran relectura del verano (y de cada verano,
en realidad). Es una pena que no llegue a pillar todas las referencias y
sutilezas de este libro, dado que se trata de un relato humorístico desarrollado
en Barcelona durante las pre-olimpiadas de 1992. A pesar de que haya pasado más
de una década desde que esta simpática historia se desarrolló, yo la disfruto
igualmente. El humor de Mendoza y esa forma de ridiculizar esos aspectos de nuestra
vida mundana que nos parecen tan normales y “obviables”, pero que desde el
punto de vista de un extraterrestre desconocedor de nuestras extrañas
costumbres parecen algo digno de estudio y fuera de toda lógica, son tan
propias de él y tan inimitables que me da igual lo desfasado del contexto: yo
sigo releyéndolo y disfrutándolo cada vez. Y recomendándolo, por supuesto.
El letargo del pájaro de fuego (Laura S.B.)
Éste libro lo conseguí firmado en la pasada Feria del Libro
de Sevilla. Tenía ganas de algún toque de ciencia ficción en mi verano
literario (me quedé con ganas después del magnífico El juego de Ender, el cual
no voy a incluir aquí al no haberlo leído este verano pero que igualmente
recomiendo hasta la muerte), y dado que éste me llamaba la atención decidí
leérmelo. Me gustó mucho la manera de
plantear la historia y asentar las bases, y considero que los personajes que se
nos presentan resultan bastante humanos (es irónico decirlo, dado que no todos
ellos lo son), de forma que consiguen hacer que te intereses sinceramente por
ellos. Por eso me dio rabia quedarme con la sensación de que, hacia la segunda
mitad del libro, a la autora se le escapasen un poco las riendas; no tanto de
la historia en sí, sino más que nada de la forma de narrarla. En resumen,
disfruté mucho con la primera mitad de la historia y no tanto con la segunda,
pero aún así recomiendo su lectura.
Las aventuras de la Princesa y el señor Fu. La cosa de
debajo de la cama (Patrick Rothfuss)
Entre mis lecturas veraniegas se ha colado un cuentecito.
Pero no es un cuentecito cualquiera: es un cuentecito del autor de El nombre del viento, en el que se nota
mucho su marca personal y su humor, que lo convierte en un cuento para adultos
disfrazado de historieta infantil. Es un cuento ilustrado muy breve y de
lectura fugaz, pero muy original en su distribución: tiene tres finales, de
modo que el lector puede parar de leer en el final que más le apetezca (aunque,
obviamente, no paras hasta llegar al último). Tal y como te explican en el
libro, el primer final es muy dulce; el segundo es absolutamente horrible, y el
tercero es el verdadero final, el final “Sí, soy Patrick Rothfuss”. Maravilloso
si te gusta ese tipo de humor macabro y retorcido.
El club de la lucha (Chuck Palahniuk)
Cuando lo vi en la librería no pude evitar echarle mano, al
tratarse de un autor al que quería leer desde hace tiempo y que dio lugar a una
de mis películas preferidas. Puedo declarar que estoy enamorada del estilo
literario de Palahniuk, tan distinto a lo que suelo leer. Es un estilo
totalmente fugaz y dinámico, y se podría decir que “psicótico” (sí, creo que es
la palabra adecuada). La historia es como una gran maraña de momentos y
personas que acaban por entrelazarse tan íntimamente que, aunque se trate de
una novela caótica y angustiosa en algunos puntos, deja un estupendo sabor de
boca.
Alicia en el país de las Maravillas (Lewis Carrol)
Pues sí: ya iba tocando un clásico de tal calibre. La
historia de Alicia siempre me pareció curiosa y rocambolesca, pero no he
descubierto su la verdadera esencia hasta que no me he animado a leer el libro
original (vamos, lo que suele ocurrir). Leyendo Alicia, una traducción antigua que mantiene los juegos de palabras
originales del inglés, se me ha hecho evidente la mentalidad matemática del
autor, transcrita en los inocentes ojos de la niña protagonista; la forma de
aceptar y rebatir situaciones sin sentido, el frecuente y ágil uso del
vocabulario para crear dobles sentidos o juegos que se valen de la fonética y
el significado… Múltiples detalles que convierten una historia entretenida y
sencilla en una obra digna de relectura debido a la habilidosa y magistral
narración.
Y esto es todo. Ahora mismo, ya que de monstruos va la cosa
(auto-referencia al canto), estoy leyendo otro libro que me está encantando: Frankenstein,
de Mary Shelley. Me arriesgo a decir que me está encantando, pero poner una
reseña de un libro que aún no he terminado no me parece correcto; esperaré a
terminarlo para decir si lo recomendaría o no.
Y eso es todo. Espero que os hay gustado esta ronda de
reseñas exprés tanto como a mí me ha gustado volver por estos lares a dejar mi
huellita. Y muy pronto volveréis a leer novedades por aquí: aún quedan muchas,
muchas cosas por decir en este blog.
Lo he hecho. Todavía no entiendo cómo he acabado tomado esta decisión, pero ahí está. No sé cómo esa idea remota (que antes me parecía desconocida, insondable, me daba miedo y además ni siquiera constaba en mi listado de opciones) ha acabado por convertirse en un futuro cercano y real que ya está tomando forma; supongo que la vida da muchas vueltas, y tu forma de ver el mundo gira con ella.
Como no quiero ponerme mística ni marear la perdiz, os lo cuento ya; luego tendré tiempo y espacio para extenderme acerca de mi decisión. Señores y señoras...
Me voy a lanzar a autopublicar una novela.
Se trata, como hablé hace poco en este mismo blog, de la novela corta Ontromus, que ya terminé y corregí hace meses. ¿Por qué, así de pronto, he decidido editarla y publicarla por mi cuenta? Ha sido una larga historia en la que se han visto involucrados múltiples factores. Como ya he dicho, yo antes jamás me había planteado la idea de buscarme yo sola las habichuelas, editando un libro mío "con el sudor de mi frente". Pero el hecho de saber que realmente existe gente a la que les gustaría leer mi obra (tanto aquellas que sintieron interés a raíz del cortometraje como otras que, simplemente, tienen curiosidad por mis escritos), y de sentir que de verdad puedo hacer llegar mi novela a la gente con mis propias manos, me hizo replantearme la posibilidad. Supongo que la decepción editorial que sufrí a principios de este año también me ayudó a considerar otras alternativas y a sopesar otros caminos que, de otra forma, nunca habría tenido en cuenta. El caso es que, en mitad de mis habituales búsquedas de posibles editoriales interesadas (búsquedas fallidas, como de costumbre), me detuve totalmente seducida por este nuevo camino. Ni siquiera quise seguir buscando, sino que emprendí directamente la vía de la autopublicación.
No digo que vaya a dar la espalda al mundo editorial: de hecho me encantaría encontrar algún día una oportunidad de trabajar con una. Pero, de momento, mis objetivos respecto a la literatura se contentan con este pequeño proyecto que tengo entre manos. ¿Quiero fama o dinero? Pues no, no pretendo llegar y besar el santo. No mentiré diciendo que no me gustaría vivir de lo que escribo (¿quién no querría poder vivir dedicándose a algo que le encanta?), pero soy consciente de que no puedo ni mucho menos empezar de esa manera.
Por el momento lo que quiero es que la gente que tenga interés en leerme pueda hacerlo; quiero ofrecer mi obra al mundo, empezar a darla a conocer y que llegue a quien tenga que llegar. Y no me conformo con hacerla llegar de cualquier manera; tengo cierta vena coleccionista con los libros físicos, y yo quiero ofrecer lo mismo que tanto me gusta conseguir. Es por eso que prefiero ir más allá de, simplemente, colgar la novela en internet (que también estará disponible en formato de libro electrónico) y voy a ofrecer la oportunidad de obtenerla en formato papel. Por un precio bajo, eso sí, que la crisis pega fuerte.
Así que nada, aquí me hallo ahora mismo inmersa en este nuevo reto. Tengo que mencionar que estoy contando con la ayuda incondicional y desinteresada de varias personas que se merecen el cielo, y estoy viendo que voy a quedar muy contenta con el resultado. No puedo dar una fecha exacta (por ahora ni siquiera aproximada) del lanzamiento; ya iré contando más cosas a medida que la edición avance. Pero, la verdad (aunque lo digo con la boca pequeña porque no puedo saber qué obstáculos me voy a encontrar), no creo que el libro salga a la luz mucho después del final de este verano.
Estoy muy ilusionada con todo esto. Espero lograr, y no sólo por la narración en sí sino también por el acabado completo, un libro que deje satisfecho al lector. Seguro que todo el esfuerzo merecerá al final la pena.